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¡Felices Navidades!

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miércoles, 5 de julio de 2017

Juegos de jueves (o viceversa)






Esta semana Inma nos propone escribir sobre juegos y a continuación mi relato (recuerdos) de juegos.
Podéis leer otros relatos en el enlace con el blog Molí del canyer


Ahí va, el pobre, solo, cabizbajo, con las manos en los bolsillos y los morros enhiestos. el recreo de hoy es tiempo perdido, un tiempo que a sus catorce años le parece una eternidad. Camina rodeando el campo grande, donde en los recreos se reúnen una cincuentena, casi todos, para jugar un partido de fútbol.
Él no, porque cayó en desgracia con Chemari, el dueño del balón oficial de la liga con el que se juega en el recreo y que, como amo del balón, decide quien juega y quien no.
Es cierto que a veces Kiko lleva el suyo, pero no es oficial de la liga y no mola tanto como el de Chemari.
Ahí va el pobre, solo, cabizbajo, con las manos en los bolsillos y lesos morros. Reírse de los razonamientos de Chemari en clase de física le ha condenado al destierro que asume así, caminando alrededor del campo grande. Mira el partido. Álvaro ha marcado gol, unos gritan eufóricos, otros discuten culpabilidades. Él piensa que si hubiera estado allí habría impedido ese gol porque es muy buen defensa. Llega (solo y cabizbajo), al extremo sureste, ese que marca los límites del colegio. Más allá el arroyo al que todos presumen haber llegado pero nadie lo reconoce ante los profes, sería la expulsión inmediata.
Si jugara no lo pensaría, pero ahora, solo, le vuelven los pensamientos de cada noche, sus sueños con Marta. Idea mil formas de relacionarse con ella que nunca puede llevar a cabo. Si pudiera hablar con ella… estar cerca de ella…
Su camino ha terminado de bordear el campo y alcanza ese en el que las chicas juegan al volley. En el fútbol hay bronca porque Miguel ha derribado a Luis, una dura entrada. Sonríe, si él hubiera estado allí seguro que habría sido quien hubiera sido él quien derribara a ese fantoche.
Distraído por el lance del fútbol, no se da cuenta de lo cerca que está de la chica de sus sueños. Ella le saluda sonriente y le pregunta que hace.
Y él empieza a arrancar una respuesta que empieza con tartamudeos y que consigue hilvanar una frase coherente suena el timbre y Marta se despide con una sonrisa y le dice ¡nos vemos! y él se queda allí, sin haber jugado al fútbol, sin haber dicho nada a Marta y camina cabizbajo, con los morros salientes y las manos en el bolsillo. Y lo hace tan despacio que llegará tarde a clase.
Don Demetrio le castigará.


13 comentarios:

Ester dijo...

Un niño apocado, el desdén de los compañeros no ayuda pero el tampoco. Has tocado un tema que podríamos decir que es el inicio de los malos tratos en los colegios tan actual. Un abrazo

Campirela_ dijo...

Pobre muchacho lo tenía crudo para poder jugar con sus compañeros pero él su timidez no le beneficiaba en fin espero que con los años haya ido quitándose esa lacra y poder integrarse con los demás , eso si mientras él fura feliz lo demás es secundario.
Un saludo.

Maria Liberona dijo...


pobre tan apenado por no poder jugar ya me imagine toda la historia que pena para aquel muchacho, quizás no era su día

Roxana B Rodriguez dijo...

¡Hola! Qué triste vida de ese chico, mira que tener compañeritos así. Pero si hubiera jugado al futbol, no habría podido saludar a Marta, que por algo se empieza. Me ha gustado.

¡Un abrazo!

San dijo...

Pobre como no espabile la vida le va a voltear pero bien...Un relato en el describes tan bien tanto al personaje como sus sentimientos haciendo q empató vemos con el. Me gustó Juan Carlos.
Besos

San dijo...

Pobre como no espabile la vida le va a voltear pero bien...Un relato en el describes tan bien tanto al personaje como sus sentimientos haciendo q empató vemos con el. Me gustó Juan Carlos.
Besos

Yessy kan dijo...

Hola, Juan Carlos.
Que lindo y emotivo relato. Pobre chiquillo, cuanto a de ver deseado jugar ese partido. Pero si ve el otro lado de la moneda, podría haber entablado una relación con la chica de sus sueños.
Pero parece que no estaba tan entusiasmado como por el juego del balón.
Abrazo

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Esa soledad de los que son excluidos....me ha parecido duro y ademas con esa edad tan dificil. Por otro lado es muy bueno como lo describes. Besos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Una evocación agridulce de una adolescencia hoy improbable! jeje Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Has realizado un recorrido precioso por esa historia tan tierna. La adolescencia tiene estas cosas, bonitas y feas a la vez.
Un abrazo

Ame dijo...

Como la vida misma, malo que los niños con carácter dócil son los más propensos a ser blanco de otros, muy buen relato, Juan Carlos
Un beso

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Cuantas frustraciones para un sólo día,
Saludos

Max Estrella dijo...

¡Cuánto juego en tu relato! Y sin apenas jugar porque a veces pasaba eso en las pandillas de recreo que se formaban, que te podías quedar fuera de esos eternos días de colegio y tan cortos recreos...en mi clase éramos dos Los Halcones y los Canteras...yo tuve la suerte de ser de los primeros que eran los buenos, tampoco recuerdo ahora el criterio que se seguía para la elección...
Un abrazo